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Introducción
El Camino a la Felicidad
Proporcionar una guía moral en el ámbito secular
Preceptos morales de El Camino a la Felicidad
Una campaña popular para restablecer los valores
La reducción del crimen y la violencia
Líderes de la comunidad expresan su opinión sobre El Camino a la Felicidad
Descubra los hechos sobre la religión de Cienciología y sus actividades
Enseñando confianza, honestidad y amor propio
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"Los niños de hoy serán la civilización del mañana", escribe L. Ronald Hubbard en El Camino a la Felicidad. Por lo tanto, los profesores usan lecciones basadas en los preceptos del libro, fomentando la confianza entre los jóvenes y con ello impulsando una civilización con un futuro más brillante.


El Camino a la Felicidad proporciona un punto de acuerdo para la gente de cualquier fe, o para quienes no profesan ninguna fe en absoluto, porque está basado en el sentido común y el deseo de que todos los individuos sobrevivan bien.

Con este libro, los niños pueden aprender la diferencia entre el bien y el mal a una edad temprana, y así disfrutar una vida que vale la pena y está llena de felicidad, dignidad y logro. Y no olvidemos que su bienestar y éxito es la clave del futuro, la salud y la prosperidad de cualquier país.


En un contexto aun más amplio, y a pesar de cualquier diferencia de tendencia nacional, política, racial o religiosa, cada uno de nosotros debe abrirse camino en la vida. Tal camino puede ser mejor si los preceptos presentados en El Camino a la Felicidad se conocen y se siguen, y si uno también ayuda a los demás a conocerlos y a seguirlos.

Imagínese un mundo sin crimen y sin guerra, sin mentiras y sin corrupción, donde el desempleo prácticamente no existe, y el conflicto y la falta de respeto son cosas del pasado. La civilización debe continuar haciendo progresos hacia el logro de tales objetivos si en verdad se estabilizará durante los siglos venideros, y no se hundirá en la barbarie del pasado.


Respetando todas las religiones, sin imponer ninguna de ellas a los estudiantes, El Camino a la Felicidad llena el vacío dejado por la falta de guía moral en las escuelas. Ya sea que los jóvenes aprendan estos preceptos de sentido común en carteles en las salas de curso (abajo), como resultado de distribuir el libro en mercados y plazas de las ciudades (página de enfrente, fotografía superior), o leyéndolo en casa o en la biblioteca (página de enfrente, fotografía inferior), los beneficios son una mayor confianza, honestidad y amor propio en la vida de las personas a quienes llega.

Con la publicación inicial de El Camino a la Felicidad hace más de dos décadas, llegó una considerable respuesta popular. Las personas pasaban el libro a sus vecinos. Empresarios interesados en la sociedad imprimieron decenas de miles de ejemplares y los insertaron en periódicos locales como gesto de buena voluntad. Los comerciantes mantenían ejemplares del libro a mano para entregárselos a sus clientes.

Entre quienes distribuyeron ampliamente el libro estaban cienciólogos individuales preocupados por la decadencia de la sociedad en general. Sin embargo, esos cienciólogos no eran en absoluto los únicos en ver el valor de El Camino a la Felicidad. Desde el principio, este ha sido un amplio movimiento popular que abarca esferas religiosas, políticas y socioeconómicas. Sin tener en cuenta cómo llega a manos de otra persona, esta guía de sentido común para vivir mejor constantemente crea confianza, honestidad y amor propio en la vida de las personas a quienes llega. Su aplicación ha resultado ilimitada, ya sea que se repartan individualmente o se envíen por correo a cada hogar en un país, lo que recientemente ocurrió en Guyana. Hamilton Green, el alcalde de Georgetown, Guyana, describió la distribución de El Camino a la Felicidad en su país como "una bocanada de aire fresco por toda nuestra tierra.

"Esta es una medicina que los médicos y farmacéuticos no pueden ponerle en la etiqueta: 'Cuidado con la sobredosis'. Su 'Camino a la Felicidad' es una prescripción apropiada: hagamos que se despache en dosis abundantes por todo el mundo", dijo.

Cuando se le ha entregado a un joven atribulado, una víctima de la guerra o un padre preocupado, El Camino a la Felicidad ha restablecido el respeto por los valores, y por lo tanto, ha establecido el cimiento tanto para el mejoramiento personal como para la reforma social. Hasta la fecha, se han distribuido más de 62 millones de ejemplares de El Camino a la Felicidad en 96 países y en 66 idiomas.

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