En todo el mundo, El Camino a la Felicidad ha recibido reconocimiento por volver a introducir conceptos de moralidad en la sociedad, como ilustra la siguiente muestra de unos cuantos elogios recibidos.
Los objetivos, pautas y métodos de El Camino a la Felicidad me parece que son una respuesta tan espectacular a las oraciones de nuestros antepasados como podría pensarse... Formas metódicas y de numerosos aspectos para mejorar la moralidad, los aspectos físicos e intelectuales de la cultura en que vivimos”.
Alex Haley, autor de Roots
Después de leer El Camino a la Felicidad tengo que decir que la observación de la conducta y la actitud propuestas ante la vida y el mundo que nos rodea coincide en gran medida con las leyes y forma de vida de la religión islámica. Siguiendo esos principios el mundo en que nos encontramos mejorará”.
S. S., Centro y Mezquita Islámica, Londres, Inglaterra
Después de todo lo que hemos pasado, veo El Camino a la Felicidad como una forma de esperanza de un futuro mejor para todos. Este libro es valioso para ciudades que tienen dificultades, y especialmente para esas zonas que están totalmente destruidas, y donde la gente sufre las pérdidas de la guerra. Si todos nosotros hubiésemos tenido la oportunidad de leer este libro antes, tal vez esto no hubiera ocurrido. Tampoco sé si se nos hubiera permitido leer este libro bajo el antiguo gobierno. Ni siquiera sé si se nos hubiera permitido aplicar algunos de los preceptos. Ahora, con nuestra libertad recién obtenida, tenemos la oportunidad de leer este libro y crear un nuevo país”.
Dr. Valton Beqiri, decano de la Facultad de Ciencias Musicales, Prishtine, Kosovo
Como asesor pastoral estoy en contacto con muchas personas. Mi interés principal es mejorar su 'calidad de vida'... eso [requiere] una ética humanista que se describe en gran medida en este librito”.
W. L., asistente pastoral de la Rectoría Católica de Zurich, Suiza
El Camino a la Felicidad es una guía útil y valiosa para vivir mejor. Sinceramente espero que contribuirá a incrementar la tolerancia, la confianza y la comprensión en la sociedad”.
R. U., ex Ministro de Comercio Exterior de Bélgica
Dios les bendiga a usted y a la Fundación del Camino a la Felicidad. En el entorno en que yo y mis compatriotas vivimos en Macedonia con la guerra en nuestro vecindario, un regalo como este lujoso libro en verdad produce un sentimiento como el de recibir un don del cielo. Porque en este libro hay tanta humanidad, amor, compasión, y por encima de todo, sabiduría acumulada durante siglos, que uno puede revivir de la soledad, la tristeza, el odio, y lo que es peor, la muerte. Leí su libro una noche, literalmente en un suspiro, y sentí que era una persona más rica y feliz”.
Martin Trenevski, ex Ministro de Información de la República de Macedonia
He recibido el maravilloso libro El Camino a la Felicidad. Mientras lo leía encontré [que era] una de las formas más conmovedoras y enternecedoras de hablar de la vida y la horrible falta de sentido de la guerra. Mi sugerencia sería imprimir tantos ejemplares del libro como sea posible en todos los idiomas y distribuirlo a grupos de personas en todo el mundo”.
Eduard Kukan, ex Embajador de Eslovaquia ante las Naciones Unidas, en una carta enviada a la Fundación del Camino a la Felicidad
Un librito para resolver los problemas de nuestra sociedad. Me siento entusiasmado por este librito, y me gustaría entregar dos ejemplares a cada miembro de la junta de nuestra asociación”.
W. G., Asociación Samaritana, Brienz, Suiza
Este pequeño libro es un milagro en la moral y la ética que colocaremos en medio de nuestra sociedad esperando que su mensaje se transmita a todos los estratos sociales y a cada rincón de nuestra patria. No es un mensaje religioso ni político, sino un mensaje universal. En todas partes de nuestro país encontramos pasiones, egoísmo y ambición que tienden a alejarnos de El Camino a la Felicidad. Si Colombia aplica las enseñanzas de este libro, se convertirá en otro país pacífico, honesto y respetuoso”.
Héctor Olivia, ex Ministro del Interior de la República de Colombia
Gracias a la Fundación del Camino a la Felicidad de Rusia, tenemos la oportunidad de encontrar y leer este libro. Consideramos que la distribución de esta obra no es la única acción caritativa, pero también puede ser una campaña que servirá a los principios de la bondad, verdad, moralidad y estabilidad social. Las palabras, el sentido del libro, están en una forma muy sencilla y conveniente para el lector, de modo que los niños o los adultos puedan leerlo. Es un placer apoyar a la Fundación del Camino a la Felicidad de Rusia y ayudar en sus actividades siempre que sea posible”.
L. V. N., Director de la Casa de la Amistad de Moscú
Hace algún tiempo leí El Camino a la Felicidad, publicado por su fundación. Este librito me complació mucho por diferentes razones. Realmente me impresionó descubrir que el camino para vivir mejor puede exponerse como una guía práctica para las actividades diarias del hombre. Además, se expone de una forma tan brillante y simple que es casi imposible no convencerse por muchas declaraciones y no [reconocer tal] consejo de su autor. No soy un hombre joven y sé con certeza que es algo muy difícil hablar de forma simple y sin complicaciones acerca de las verdades que se han abordado muchas veces y por muchas personas sabias. Creo que este delgado librito de color azul y amarillo vale lo que muchos libros filosóficos”.
V. C., profesor de filología de la Universidad de Vilnius, Lituania
Apreciamos su iniciativa al compartir con nosotros los libritos de El Camino a la Felicidad durante su visita a nuestro programa. Los preceptos del librito se [usaron] para crear nuestro programa de aprendizaje sobre los valores. Encontramos que los valores de sentido común son exactamente lo que estos niños necesitan aprender...”
Edgar Mejía, Cruz Roja Nacional de las Filipinas
Inspirados por los preceptos de El Camino a la Felicidad, ustedes han tomado la iniciativa de limpiar la basura que dejó el Río Reuss. Levanta mucho el ánimo que algunos adultos y niños hayan tomado la iniciativa de mantener limpio nuestro entorno, y deseo agradecerles mucho esta actividad”.
K. L., administrador de la comunidad, Buchrain, Suiza